Las ciudades mueven el aire
que susurra en cada esquina
que quiere contar su historia,
pero está cansada de tanta mierda.
La suciedad trepa por sus pies,
las groseras palabras le perturban
y las prisas le agotan,
pero está cansada de tanta estupidez.
Le gustan los chamanes,
el sexo en sus paredes,
y las historias que cuentan los padres,
le da energía para seguir viviendo.