"Territorializar la arquitectura no es ciertamente revestirla con los ornamentos de una nueva tendencia, de un estilo, por tanto, tan desfasado y "alejado" como los que acaban de ser consumidos. Territorializar la arquitectura es, por el contrario, proponer que el lugar vuelva a tejer un lazo social, cultural y, de hecho estético; es encauzarla en lo que ella se dispone a destruir, es extraer del paisaje, sea urbano o no, la sustancia de una construcción relacionada, no sólo con las especies corporales que la habitan, sino también con los climas, los materiales, las percepciones y las partes afectivas. Ni regresión histórica, ni proyección moderna, esta actitud se afianza precisamente en lo que rechaza, perfilándose así en equilibrio permanente sobre el filo de la navaja. Un procedimiento renovada en cada lugar, una actitud in situ más que un código estético de más. De aquí puede nacer un enfoque radicalmente nuevo de nuestra función profesional."
François Roche, revista Quaderns 1997 nº217